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Editorial Web "ingenuo ignorante"

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Como preguntar no es ofender, me van a permitir que hoy les traslade una serie de cuestiones para las que no tengo respuesta, bien por ignorancia, bien por ingenuidad, en torno al asunto del transporte terrestre en los puertos, jardín en el que está negociando soluciones Puertos del Estado.



Miguel Jiménez


En primer lugar, ¿cómo es que Fenatport se esfuerza en reclamar a OPPE que sereconozca el transporte terrestre como servicio comercial en los puertos? ¿Cómo es que entramos en una discusión sobre si hay que reconocerlo o no? ¿Cómo es que debatimos sobre si Puertos del Estado tiene que “ceder” ante esta petición? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que discutamos públicamente si la decisión de OPPE ha sido en un sentido u en otro cuando nadie tiene que decir nada, ni Puertos del Estado debe tomar decisión alguna, pues la Ley vigente ya dice sin temor a equivocación en la interpretación que el transporte terrestre en un servicio comercial? Sí, sí, lo dice desde que se aprobó esa Ley, no desde hace unas semanas cuando se sentaron OPPE y Fenatport.
Insisto en que me disculpen por la ingenuidad. ¿Cómo es posible que la Ley no se haya cumplido a este respecto, que no se haya desarrollado este concepto del transporte terrestre como servicio comercial? ¿Ha habido miedo a romper los estatus quo vigentes? ¿Era mejor hasta ahora para el transporte terrestre la “autogestión”, por decirlo finamente, que lo que fijaba la ley? ¿Qué papel juega en todo esto las actuaciones en los últimos tiempos de la CNC, tanto para paralizar intentos de regulación como para alertar de que acabados los tiempos de los chiringuitos es mejor poner orden al amparo de la legalidad?
Más. ¿Se es plenamente consciente de lo que implica ser servicio comercial? ¿Por qué se quiere difuminar desde ciertos ámbitos que, según la ley, ser servicio comercial implica que toda empresa de transporte terrestre que quiera trabajar en un puerto deberá contar con una autorización de la autoridad portuaria? Por mucho que se quiera defender que con el asunto del servicio comercial no se quiere restringir el acceso al mercado, el simple hecho de existir una autorización ¿no es ya una barrera de acceso?
Perdonen mi ignorancia y reiteración: si la ley fija que la prestación de este servicio “deberá ajustarse a las condiciones particulares” que determine cada autoridad portuaria, ¿han acertado las autoridades portuarias en su posicionamiento? ¿Es posible fijar condiciones a la prestación de servicios y tener que expedir autorizaciones ,al tiempo que en la misma ley se reclama que se adopten medidas para promover la competencia en la prestación del servicio? ¿No es esto una trampa o al menos una contradicción? No son preguntas capciosas.
En esta misma línea, ¿cómo es que ahora se está negociando con Fenatport un pliego de condiciones marco de prestación de este servicio, con una propuesta de redacción en la que está trabajando la Federación? ¿No ha habido posicionamiento hasta el día de hoy con respecto a este asunto de nadie?
Vuelvo a mi ignorancia. ¿Es necesario fijar una nueva regulación del transporte terrestre al margen de la legislación vigente? ¿No tiene cabida el transporte terrestre en los puertos en la LOTT, por ejemplo? ¿No debe ser ese el marco de regulación y no un pliego que puede fomentar la imagen de los puertos como coto cerrado, amén de autorizaciones?
Y la clave, ¿no es tal vez la redacción de la ley poco acorde con la doctrina sobre competencia en lo relativo al transporte terrestre y a lo que implica ser servicio comercial?
Aún así, ¿qué se puede achacar a OPPE y a Fenatport si se están limitando a buscar salidas para cumplir la Ley?

 

 

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01/02/2013 EDITORIAL WEB ¿DONDE ESTAN MIS AMIGOS?

     ¿Donde están mis amigos?

Se lo preguntaba el Robe a finales de los 90 y muchos nos lo volvemos a preguntar ahora. La conocida canción de Extremoduro denunciaba así la corrupción en la justicia española y nosotros lo hacemos para denunciar, por ejemplo, la cobardía política de la Conselleria de transportes de la Generalitat Valenciana, la cual, ante la presión de la CNC ha escondido la cabeza debajo del ala haciendo dejación de sus funciones y abandonando a su (mala) suerte a un gran número de emprendedores cuyo único delito ha sido el de intentar sobrevivir en estos tiempos tan difíciles.

Nada queda ya de las promesas acerca de combatir el sobrepeso a través de las medidas propuestas en la Mesa del Transporte; ni tampoco del proyecto de impulsar los contratos por escrito en el ámbito del transporte por contenedor; ni nada de nada, ni siquiera la misma Mesa del Transporte, disuelta sin más explicación.¿ Donde están mis amigos?

¿Dónde están los promotores del convenio en materia de riesgos laborales para el transporte por contenedor en el Puerto de Valencia? ¿Qué ha sido de las miles de horas de trabajo de los técnicos del proyecto? ¿Para qué han servido los más de 60.000€ en subvenciones recibidas por tan ambicioso proyecto? A parte de hacernos perder más de tres años, no ha servido para nada. Por supuesto no ha servido para desarrollar el documento de Coordinación qué era lo que se pretendía y lo que exige la Ley.

¿Donde están las grandísimas expectativas que en el sector creó la Marca de Garantía? ¿De qué nos ha servido tantas y tantas reuniones? En cuanto al transporte se refiere, desde luego no para resolver las deficiencias del closing time, ni la entrega de contenedores para exportación sin revisión, ni para consensuar unos horarios unificados entre los diferentes colectivos.

En la canción del Robe la causa de la pérdida de sus amigos era la droga y una legislación permisiva con los ricos y dura, muy dura, con los demás. En nuestro caso parece que la causa principal de la pérdida de interlocución entre los diferentes operadores que confluyen en nuestro sector es la irrupción de la Comisión Nacional de la Competencia y sus incalificables sanciones, aunque también lo es la falta de interés de los que se aprovechan de la ausencia de diálogo para imponer su peso en el mercado y seguir engordado su cuenta de resultados a costa de los demás.

Parece razonable que ante la amenaza que supone la CNC, la mayoría de responsables públicos o privados, hayan decidido esconder la cabeza debajo del ala como única medida para salvaguardar sus posaderas. Lo que sin duda no parece nada razonable es que en un ámbito tan importante para la economía de nuestro país como son los Puertos de interés general se haya perdido la posibilidad de resolver los problemas mediante el diálogo, porque entones la única solución para quien los sufre es el conflicto y todos sabemos que esa es la peor de las soluciones. ¿Merece la pena tanto desgaste, tantas pérdidas? ¿No sería mejor poder solucionar las cosas mediante el diálogo? ¿Es que nadie se da cuenta de lo absurdo de la situación?

Una vez más levantamos la voz para decir públicamente que no compartimos la opinión de quienes machaconamente argumentan que la (voraz) Competencia ha de situarse por encima incluso de los derechos laborales como son el derecho a la salud en el trabajo y la seguridad vial, ni siquiera por delante del sentido común, el cual nos hace afirmar que en estos casos siempre es mejor el diálogo y la sensatez que el conflicto y el fanatismo.


Transcont C.V. fEB.2013


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