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EDITORIAL WEB: LA CULTURA DEL ESFUERZO

                       La cultura del esfuerzo

           El equipo de Basket de la ciudad de Valencia ha querido enviar un mensaje positivo a toda la sociedad: LA CULTURA DEL ESFUERZO. Interesante mensaje que choca frontalmente con el otro  que circula estos días por la prensa nacional, LA CULTURA DEL PELOTAZO, que representa la gestión de  las Cajas de ahorro en este país.


          No es que Los Bancos y Cajas se comportaran de un modo distinto años atrás, lo que pasa es que en estos momentos en los que hay tantísima gente pasándolo realmente mal, choca que haya tipos que se lo llevan crudo y encima pretendan hacernos creer que debe ser así. Poco más o menos como si fuera una ley natural.


          Claro que no son los banqueros los únicos culpables de esta situación, también lo son los políticos (de todos los partidos, sin distinción), por haber permitido y en ocasiones haberse beneficiado, del espolio, el pillaje y la rapiña de los altos directivos de bancos y cajas que después de haber arruinado a sus empresas hasta el punto de tener que salir "papa estado" a rescatarlas, se van con indemnizaciones que suman ya más de 90 millones de euros.  Y mientras la realidad es que vivimos en una sociedad que parece no premiar la cultura del trabajo ,el esfuerzo,  y la constancia. Más bien todo lo contrario.

          Sólo hay que fijarse un poco en como las nuevas leyes, directivas y reglamentos van encaminados a hacer la labor del autónomo cada vez más complicada. La imparable subida de la carga impositiva; la inclusión de los autónomos en la normativa de tiempos de conducción y descanso; la supresión del gasóleo profesional; las descomunales subvenciones para el tren y un largo etcétera de obstáculos que  ponen en una situación de extrema dificultad al emprendedor.


          Tan solo nos queda la esperanza de que llegue el día en que esta sociedad, adormecida durante tantos años, despierte de su letargo moral para reconocer la labor de las PYMES y los trabajadores autónomos que al final somos los que creamos empleo en este país y castigue, como se merecen, a todos estos mangantes disfrazados de grandes señores.


          Lamentablemente, la experiencia nos ha enseñado que los políticos solo se acuerdan de los autónomos para satisfacer sus intereses electorales y los banqueros...en fin.

 

TRANSCONT C. V.

 

                      

                     

 


                   


 

                                                                                                                                                       

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EDITORIAL WEB

  Editorial Web:

  Massanasa, a 09 de Septiembre de 2011

 

               Un Extraordinario buen Sentido  

                    Afortunadamente llegó septiembre y con él una cierta normalidad ( si es que se puede hablar en estos términos en este caos en que vivimos). Alguien pensará que nos hemos vuelto locos. ¿Cómo pueden celebrar que se acabaron las vacaciones? Pues, es que la mayoria de nosotros no tenemos la suerte de poder disfrutar de unas merecidas vacaciones como el resto de la gente. Somos autónomos y nos toca aprovechar las migajas que nos dejan las empresas cuando mandan a sus chóferes de vacaciones, por no decir que las letras y los impuestos no discriminan por ser verano !Así que, aquí nos tiene señora! celebrando que ustedes -la gente normal- vuelven de sus vacaciones. Y créanos que no es por envidia, es porque durante el periodo vacacional quien trabaja lo hace teniendo que asumir que los talleres cierran o casi; que en las fabricas no hay personal y por lo tanto todo va mucho más despacio, las oficinas funcionan a media jornada  (cuando no cierran) y porque hace mucho calor. El mismo que en todos sitios, me dirá, si pero, !no es lo mismo estar al sol en la playa que en una campa sin asfaltar esperando que te llamen para cargar. Se parece, pero no es lo mismo.

                    Volvemos pues a la normalidad y asistimos con agradable sorpresa a un suceso extraordinario: quienes rigen políticamente nuestro destino han decidido aplicar el sentido común a sus decisiones más trascendentes, llegando incluso a trasgredir algunos de los dogmas más consolidados en nuestro querido primer mundo. Nos referimos a la compra en el mercado secundario de cantidades enormes de deuda pública de algunos países ( incluido el nuestro ), evitando así, que los especuladores hagan su agosto a costa de hundir al ciudadano que es quien acaba pagando el pato. Y me refiero también al reciente  pronunciamiento del Tribunal Constitucional alemán a favor del apoyo de su Gobierno al rescate de Grecia,  que es lo mismo que decir que en circunstancias excepcionales se puedan y se deban tomar medidas excepcionales. !Que viva el sentido común!

                     Lástima que en nuestro entorno más cercano todavía no hayan descubierto las ventajas del buen sentido de las cosas. Que pena que ni El Gobierno, ni El Ministerio de Fomento, ni tampoco la Generalitat Valenciana o la Conselleria de transporte hagan uso de tan preciado sentido y sigan erre que erre con su falta de valentía política para afrontar los problemas de un sector de los más importantes de la economía de un país, como es el Transporte. Bastaría con que tomaran ejemplo de sus colegas europeos. Solo tienen que atreverse a tomar decisiones excepcionales para resolver situaciones "excepcionales" como han hecho el Banco Central Europeo y el TC alemán. En nuestro caso tan solo deberían ponerse las pilas para vigilar que se cumplan las leyes que ellos mismos propician en vez de  "dejar en manos del mercado" el cumplimiento de las mismas. ¿De que nos sirve la nueva Ley de Puertos si no nos reconocen como Servicio Comercial? ¿Para que hicieron la Ley del Contato de Transporte si no la cumple ni dios?  ¿Para qué la Ley de Morosidad si la administración no exige su cumplimiento?

                      En este contexto sin el concurso activo de la diferentes administraciones no es posible que se cumplan estas leyes por el enorme desequilibrio de fuerzas existente entre cargadores y transportistas que hacen inviable cualquier reivindicación de estos  últimos.

                      Por lo tanto tampoco es posible la libre competencia, porque como todo el mundo reconoce a estas alturas, la imposición de condiciones de trabajo nada tiene que ver ni con la libertad ni con la competencia, de la misma manera que la especulación de los mercados tiene que ser combatida por los Gobiernos con medidas intervencionistas en este momento en que por culpa de la crisis  (provocada por los especuladores) concurren circunstancias excepcionales.

                       Celebremos pues el buen sentido, ahora  que tenemos ocasión para hacerlo. No se sabe si tendremos otra oportunidad.

 

 

 

Transcont Comunitat Valenciana.

                      

                     

 


                   


 

                                                                                                                                                       

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